• La imitación de los modernos

    Philippe Lacoue-Labarthe

    Este libro, publicado en 1986, reúne diez conferencias dictadas entre 1978 y 1985. Bajo diversos apremios y recorriendo textos disímiles –Heidegger, Hölderlin, Lyotard, Derrida, Diderot, Nietzsche–, se aboca a la idea de ir siguiendo rigurosamente los lazos que atan al arte con lo político, intentando exponer cuánto deben dichos lazos al problema de la mimesis, de una imitación que debe seguir a un modelo que también queda siempre por inventar.

  • 58 indicios sobre el cuerpo. Extensión del alma

    Jean-Luc Nancy

    ¿Por qué indicios en lugar de caracteres, signos, marcas distintivas? Porque el cuerpo escapa, nunca está asegurado, se deja presumir pero no identificar. Siempre podría no ser más que parte de otro cuerpo más grande que tomamos por su casa, su coche o su caballo, su asno, su colchón. Podría no ser más que un doble de este otro cuerpo pequeñito y vaporoso que llamamos su alma y que sale de su boca cuando muere. Disponemos solamente de indicaciones, de huellas, de improntas, de vestigios.

  • Extraños modos de vida

    Mónica B. Cragnolini (Comp.)

    Extraños modos de vida da cuenta de la presencia nietzscheana en los debates actuales de la biopolítica. Las nociones nietzscheanas de vida, voluntad de poder, ideal ascético, resuenan de maneras diferentes en la contemporaneidad. Mario Martín Gómez Pedrido, María Luisa Pfeiffer, Hernán J. Candiloro, Noelia Billi, Sebastían Chun, Gabriela Balcarse, Virginia Cano, Julián Ferreyra, Fernando M. Gallego, Paula Fleisner y Mónica B. Cragnolini intenta, a lo largo de este libro, testimoniar esas resonancias nietzscheanas en Heidegger, Foucault, Derrida, Blanchot, Bataille, Agamben, Deleuze, y otros pensadores que pasan por estas páginas desde un diálogo explícito o implícito con Nietzsche, diálogo que hace posible pensar las problemáticas que más nos cuestionan y atañen a nuestro presente.

    Extraños modos de vida

    $12.400$13.800
  • En el cielo y sobre la tierra

    Jean-Luc Nancy

    En el cielo hay aviones, nubes, el sol, estrellas. Y para el bien de los humanos, hay también dioses, o un Dios. No todo el mundo cree en ellos (o en él), pero todos ven bien el misterio de su existencia. Cabe entonces preguntar, ¿hay ahí arriba en los cielos alguien, creador de todas las cosas? ¿Cómo hablar de eso? ¿Cómo comprender que a este ser invisible los hombres se lo hayan figurado de maneras tan diversas? ¿Cómo comprender que para otros, en cambio, los cielos estén vacíos?.

  • Lila y el aborto. Una investigación ficcionada y socorrista con profesionales de la salud en la Patagonia

    V.V. A.A

    “Cuando mis hermanas feministas lograron hacerme entender que todas y todos
    debemos ser partícipes de las transformaciones que necesitamos para nuestro pueblo me
    involucré en la lucha por el aborto legal, seguro y gratuito. Desde entonces veo diversas
    similitudes entre esa lucha y la lucha que tuvimos que llevar adelante las mujeres trans. Entre
    esos puntos de encuentro está en primer lugar la persecución policial y judicial por decidir sobre
    nuestros cuerpos. Otro punto de encuentro radica en cómo el sistema de salud es completamente
    expulsante, binario, prejuicioso y desinteresado de lo que le es desconocido; y cómo esto es
    traducido en un fuerte prejuicio y un fuerte estigma. (…) Con nuestra militancia también
    aprendimos que todas las personas que no estamos contempladas en el sistema de salud
    debemos hacer escuchar nuestras voces y también llevar estas discusiones a todas las facultades,
    en especial a las facultades de ciencias médicas” (Del “Prólogo” de Ornella Infante).
    “Desde hace muchos años pienso que la medicina no tiene destino como práctica que
    resuelve problemas de salud, si no pone ojos y oídos en la comunidad. Con el aborto, con su carga
    de práctica estigmatizada e ignorada, tuvieron que venir desde el feminismo las socorristas a
    empujar los límites. Y desde las organizaciones de la salud, las y los sensibles que se dejaron
    interpelar fueron corriendo esos límites, aprendiendo, escuchando, colaborando. Ellxs son los
    protagonistas de este libro, preciosamente ficcionado, al contar sus historias y las de su relación
    con las socorristas, al mostrar lo que hay para aprender al resto de la comunidad” (Del “Epílogo”
    de Gabriela Luchetti LGMLDN).

  • Soberanías en suspenso. Violencia e imaginación en América Latina

    Sergio Villalobos Ruminott

    Los problemas inherentes al modelo republicano tradicional parecen agravarse para una América Latina inmersa en la globalización financiera y sus diversos mecanismos de acumulación, dejando en evidencia que las formas históricas de organización de la sociedad han quedado subsumidas al proceso de valoración capitalista, exponencialmente competitivo y globalmente articulado. La producción capitalista que ha sido históricamente destructiva, se muestra ahora, a diferencia del siglo XIX y gran parte del XX, como un proceso sin mediaciones ni contrapesos, cuestión que desoculta los secretos del viejo orden liberal: la complicidad entre guerra y acumulación moderna; el estado de excepción como regla de un derecho que se auto-inmuniza de la violencia subalterna (de la vida precaria), inoculando en ella la violencia mítica de la ley; el pacto social como garante de la propiedad y los privilegios del hombre privado, pero no sólo del hombre abstracto que Marx criticó como límite del imaginario burgués, sino de las corporaciones como instancias transnacionales de derecho privado que monopolizan la condición soberana de la excepción.

  • Postsoberanía. Literatura, política y trabajo

    Oscar Ariel Cabezas

    Postsoberanía. Literatura, política y trabajo nos lleva un paso más allá en la búsqueda de lo que Foucault llamó una ontología del presente. En un diálogo implícito con recientes desarrollos que exploran el lugar de la cultura, la post-hegemonía, la razón imperial o, lo que refiriéndose a la hegemonía del capital, Cabezas denomina postsoberanía, el autor demuestra con brillo y contundencia que la ligazón soberana ha sido la fundación última de nuestro presente. Y si bien ese presente hoy se resquebraja bajo nuestros pies, este libro no recuerda que otras modalidades de existencia estuvieron desde siempre socavando su autoridad. Tres de estas modalidades aparecen ejemplarmente articuladas en su implicación de una historia a la vez universal y latinoamericana bajo los nombres de literatura, política y trabajo.

  • Disputas sobre el sujeto. Consecuencias teóricas y políticas de un modelo de poder jurídico: Judith Butler

    Isabell Lorey

    Disputas sobre el sujeto, el título que este libro conservó por más de veinte años, se refiere a las dificultades y a las limitaciones de devenir sujeto de forma hegemónica, cuando el ideal de sujeto se comprende como autónomo, masculino, heterosexual, blanco, propietario y ciudadano. Sin embargo, Disputas sobre el sujeto se refiere también a las capacidades de ser original de todos aquellos que no lograrían convertirse en sujeto de esta manera, es decir que también se refiere a las reinterpretaciones, las denegaciones y las resistencia de este ideal moderno y occiidental de sujeto. El marco de este libro construye la teoría del sujeto que Judith Butler formuló en sus dos primero libros El género en disputa y Cuerpos que importan, donde la relación entre el sujeto y el poder remite a Michel Foucault, cuyas reflexiones fueron tan decisivas para Butler como para mi crítica mimética a sus reflexiones. Siempre comprendí los textos de Butler como intervenciones políticas, pues ella misma aclaró a menudo que sus reflexiones transdisciplinarias excedían el contexto teórico y tenían consecuencias en la práctica política. Butler deconstruyó radicalmente la idea de un sujeto autónomo que sería la condición de la agencia y cuestionó así las concepciones dominantes de la acción política colectiva. Por esta razón, la disputa sobre el sujeto del título del libro se refiere también a las políticas que consideran que un sujeto colectivo es indispensable para la acción colectiva. A inicios de los años noventa, Butler efectuó una crítica a tal sujeto político colectivo mediante los efectos excluyentes que la categoría «mujeres» tenía para una política feminista blanca. Con su crítica a las construcciones identitarias y a la «política de la identidad», Butler tematizó ya en aquel entonces las formas de luchas sociales y políticas de una manera que hasta el día de hoy continúa marcando no solo las políticas feministas sino también las políticas emancipatorias y de izquierda en general.

  • Fantasías fundamentales. Deseo, culpa y género

    Luciano Lutereau

    Vivimos en un mundo de fantasías. Las actuamos, nos defendemos de ellas. Una de las más importantes: la de seducción. Todo el tiempo seducimos. Al hablar se seduce. Contar una desgracia puede ser un modo de seducir, también hacerse el tonto. Y el secreto de la seducción es que se seduce activamente para evitar ser seducido. Es decir: más seductor es alguien, más pasivo es en el inconsciente. Lo demuestran los varones que se hacen los galanes, y luego de la conquista pierden el deseo; tanto como las mujeres que «van al frente», pero en la intimidad son muy inseguras. Porque respecto a la seducción sólo se puede tener una posición pasiva; eso quiere decir que el seductor por excelencia sea el padre. El Patriarcado es una fantasía. / No es la belleza la que une los cuerpos, sino la fantasía de seducción que, en el varón y la mujer, tiene dos elementos: por un lado, la mujer no acepta la seducción, pero al rechazarla se declara seducida; por otro lado, el varón se afirma como seductor cuando la mujer se le niega, su deseo es proporcionar al modo en que ella lo castra. La castración enciende el deseo de la seducción. Y no tiene nada que ver con la histeria: una mujer puede negar la seducción, para incentivar al seductor, y no por eso «histeriquear». Son cosas distintas. / Las formas de desear dependen de cómo se relacionen actividad y pasividad. Masculino es el deseo en el que la actividad compensa la pasividad, y es activo para no ser pasivo, mientras la pasividad es su condición. Por eso los varones suelen hacer chistes homofóbicos o misóginos. En la feminidad, actividad y pasividad no se compensan sino que se influyen recíprocamente: femenino es el deseo activamente pasivo (de la que busca una seducción que rechaza) o pasivamente activo (de la seductora que se inhibe). El deseo femenino tiene más posibilidades. Cada una de esas posibilidades es una fantasía específica.

  • Inquisiciones figurativas. Conversión, tortura y verdad en el Atlántico Luso-Hispano

    Erin Graff Zivin

    Los debates en torno a las prácticas de la interrogación, la tortura y la confesión han resurgido a partir del 11 de septiembre de 2001 y de la divulgación de la existencia de violaciones a los derechos humanos en las cárceles y «sitios negros» [black sites] operados por la CIA fuera de EE.UU. La discusión sobre la tortura se ha ceñido, principalmente, a tres campos: el legal (¿está permitido?), el pragmático (¿funciona?) y el moral (¿es correcto?), eclipsando la más inmediata pero vital pregunta en torno a lo que la tortura hace.

    ¿Qué sucede dentro de la escena del interrogatorio y la tortura? ¿Qué tipo de subjetividades y verdades se constituyen a través de los actos de interrogatorio y confesión? ¿Por qué, para qué, se tortura?.

  • Sin retorno. Variaciones sobre archivo y narrativa latinoamericana

    Raúl Rodríguez Freire

    ¿Cómo comprender en el siglo XXI una narrativa que, a pesar de ser escrita desde o sobre América Latina, ya no quiere estar sujeta a ningún territorio? La respuesta a esta interrogante permite advertir la relevancia de Los detectives salvajes, dado que esta obra logró deconstruir aquella escritura que hacía suya una determinada política de filiación, aquella que, insistiendo en la búsqueda de la identidad y los orígenes tornó la fijeza de la experiencia en máximo y autoritario recurso narrativo. Sin retorno se presenta, entonces, como la exposición de esa necesaria articulación entre literatura y democracia.

  • Simone de Beauvoir. Filósofa, antifilósofa

    Alejandra Castillo

    Mucho antes de la afirmación de los feminismos «post-humanistas», Beauvoir advertía sobre la estrecha vinculación entre la humanidad y lo masculino: «la humanidad es masculina y el hombre define a la mujer». Advertencia crítica que no hace sino ahondar en una ya antigua querella: el feminismo no es una «comunidad de mujeres». O, dicho en otras palabras, el feminismo no es un humanismo. Lejos de las corrientes utilitarias, que señalan que el feminismo siempre ha sido una forma política para la consecución de ciertos fines prácticos que calzan plenamente con la idea de «individuo» de la tradición liberal, el feminismo busca la transformación de la política moderna y no su adecuación. La transformación implica un punto de fuga, un lugar indeterminado de invención y transformación, cierta negatividad imposible de asir en las prácticas ritualizadoras y reconocibles de la política. De ahí que no podamos enmarcar y delimitar la apuesta filosófica feminista de Beauvoir bajo las consignas de un «humanismo liberal». Sin lugar a dudas, bien podríamos situar al mismo nivel el antagonismo de clases con el feminismo. Pues, si el proletariado busca la transformación de todas las relaciones sociales, no busca a través de la lucha de clases su adecuación al orden capitalista, no busca la reificación del «ser proletario» en un mundo postclases, sino que, por el contrario, busca en la propia acción de clase la disolución de toda clase. De igual modo, el feminismo no busca mejorar la posición de la mujer en la sociedad patriarcal; busca, por sobre todo, la transformación total de las relaciones sociales patriarcales. Y en esa transformación, sin lugar a dudas, la primera despedida será la «Mujer». En la estela que deja esta enunciación, es posible afirmar que feminismo no es, no puede ser, un humanismo.

  • Anarchivismo. Tecnologías políticas del sujeto

    Andrés Maximiliano Tello

    El anarchivismo es la pesadilla del orden actual. Los aparatos gubernamentales y la banca internacional, los servicios de inteligencia y las agencias de seguridad, las empresas de software y las compañías transnacionales, los grandes inversores y la ciudadanía dócil, todas ellas, todos ellos, yo mismo, parecemos trazados por el pincel de Goya soñando con la organización político-económica de los registros. Una de las expresiones más recientes de dicho sueño es expuesta en el año 2013 por Ira Hunt, director de tecnología de la CIA. Refiriéndose al valor de los datos masivos o big data, no solo para controlar a la población sino incluso para predecir sus amenazas, Hunt señala: «nuestra misión es recolectar todo y quedarnos con ello para siempre». Pero este sueño archivístico se había convertido ya en pesadilla con la Operation Payback y sus múltiples ataques de DoS (Denial of Service) contra sitios webs de Estados Unidos y Europa, para remecer así la voluntad de los arcontes que buscan coartar la libertad de información y la independencia de Internet. En todo caso, no es posible circunscribir el trastorno desatado por el anarchivismo únicamente a la configuración de nuestros entornos digitales. Lo cierto es que esta pesadilla recorre la historia occidental desde mucho antes que las tecnologías de archivo buscasen organizar la red informática mundial. Por lo tanto, habría que precisar: el anarchivismo es la pesadilla de todo orden social que se pretenda vigente, en una época y en un lugar determinado.

  • Veinte años y después. Conversaciones con Michel Foucault

    Thierry Voeltzel

    Publicado por primera vez en 1978, Veinte años y después recoge una serie de entrevistas con Thierry Voeltzel, un joven de veinte años desconocido, militante activo en el movimiento homosexual y en distintas luchas políticas de extrema izquierda. Su palabra espontánea y desinhibida nos ofrece un retrato insólito de las transformaciones existenciales de la juventud a lo largo de los años setenta. La sexualidad, la política, la religión, el trabajo, el amor y la familia están en el centro de estas conversaciones que, diez años después de Mayo del 68, sirven como testimonio del fin de una época y del nacimiento de una nueva generación.
    Pero este no es el único interés del diálogo, que resulta tan atrayente por las respuestas de Voeltzel como por las preguntas de su interlocutor, un célebre filósofo francés que prefirió mantener el anonimato para no eclipsar la voz de este joven que le fascinaba. Hoy sabemos que se trataba de Michel Foucault. Foucault tiene entonces cincuenta años y el relato biográfico de Thierry funciona para él como un espejo que lo confronta con su propia aventura vital, pero también como un campo concreto de experiencia en el que tratará una y otra vez de verificar −a menudo sin éxito− sus propias convicciones teóricas.
    La presente edición incluye un posfacio del propio Voeltzel, escrito casi cuarenta años después, en el que recorre algunos de los momentos mayores de su amistad con Foucault, desde su encuentro fortuito en la puerta de Saint-Cloud hasta su viaje al Irán revolucionario.

Main Menu