• Triste, solitario y final

    Osvaldo Soriano

    Como lo ha contado su propio autor en repetidas ocasiones, esta primera novela nació del cariño y de la admiración que le despertaron en su infancia el Gordo y el Flaco, los personajes cómicos que encarnaban en la ficción los actores Oliver Hardy y Stan Laurel y de los cuales Soriano era un entusiasta seguidor. En el centro de una narración -a veces calma y nostálgica y otras alocada y vertiginosa- aparece el deseo de restitución de la dignidad un homenaje a esos dos hombres simples tempranamente desplazados por la industria del cine.

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