• Café cortado

    Oscar Bustamante

    Los críticos deberían ser los mismos escritores, siempre he pensado eso, no es nada nuevo, ya muchos han dedicado páginas al asunto. Lo digo porque un crítico desde lo alto del Olimpo no puede llegar a criticar a alguien en un trabajo que no conoce, del cual no sabe cuáles son la exigencias de trabajar en soledad en un texto sobre el cual se pierden las dimensiones del mundo que lo rodea y del producto mismo. Esto me descalificaría de inmediato para escribir este artículo; sin embargo, como una simple lectora no puedo evitar reaccionar frente a lo que ocupo mi tiempo, porque no es propio de escritor tener exigencias. Por ejemplo, uno ve un libro de cien páginas con letras grandes en una edición bonita y se pone feliz, porque piensa que va a cumplir una tarea que plantee cierto desafío en el menor tiempo posible. Entonces uno se pone a hacerlo y es un poco desilusionante cuando en la página cincuenta uno ha dilucidado todas las relaciones que propone el libro. Bien, entonces uno respira y busca algo más, un personaje fascinante, una atmósfera que envuelva y cambie el sabor del té que uno está sorbiendo. Nada de eso, absolutamente nada… Café Cortado de Óscar Bustamante que lanzó Ediciones B el año pasado, es un libro con una buena idea: se estructura sobre la base del destino, de los encuentros inusitados, de los equívocos y desilusiones entre las personas que conviven en el centro de Santiago. Entre Bellavista y Avenida Brasil, personajes típicos de la escena norcéntrica de la capital van tejiendo redes alrededor del jazz, el blues, la salsa, los cafés con piernas, las fuentes de soda, el parque forestal, cafetines, baruchos, micros, calles conocidas por todos. Los personajes se mueven por estos lugares imbuidos por cierta nostalgia que se une al tema político que recorre todo el libro, pues se trata de una venganza… o, más bien, de una sola visión de la venganza: el escritor, que se inserta a así mismo como personaje, encuentra la historia de un ex-detective amable que es acusado injustamente del asesinato de unos activistas de izquierda sobre el cual recae una venganza del grupo, cuya ejecución es encargada a una mujer que ve debilitada su fe en la lucha social.

    Café cortado

    $5.000$8.300

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